Serra de Tramuntana
Unesco - World heritage
Serra de Tramuntana

La Serra de Dora Good, ceramista y artista visual

 

CATEGORÍAS: Cultura.

30.12.2016
 

La Serra es de todos y todos hacemos la Serra, por eso, como cada mes, os traemos el “cameo” de un artista que viva en la Serra o para la Serra su arte. Porque todas las miradas, y especialmente las más subjetivas, le aportan riqueza, matices y texturas a este paisaje natural, pero también social y cultural.

Nuestro “cameo” de diciembre: Dora Good, ceramista y artista visual.

 

Nací en Mallorca, mi madre es americana y peruana y mi padre mallorquín. Viví en Mallorca hasta los 7 años y después me mudé a los Estados Unidos. Cuando tuve edad de independizarme volví a mis raíces, a Mallorca, a Deià. A lo largo de los años he ido volviendo y leyendo sobre Mallorca. Dicen que puedes sacar a la niña de la montaña, pero no a la montaña de la niña.

Soy tercera generación de artistas, mi abuela y mi madre son pintoras, escultoras, ceramistas y creadoras. El resto de mi familia en el materna también son artistas de varias disciplinas. Creo que llevo en la sangre una indescriptible necesidad de crear. Y eso conlleva la pregunta de qué crear y por qué. Estudié arte en Barcelona: pintura, dibujo, escultura e instalaciones; pero siempre me sentía inquieta por el "por qué”. Después de unos años volví a Mallorca para tener la introspección y el silencio que solo me pueden dar el mar y estas montañas. En ese tiempo descubrí que debía volver a lo simple, a la belleza de lo cotidiano, a donde se creo los principios de la vida... la tierra y el agua. Empecé a trabajar con el barro, algo que ya había hecho cuando era niña en el estudio de cerámica de mi madre y de mi abuela. Me compré un torno y unos sacos de barro y ahí fue el inicio de mi pasión por la cerámica.

Al principio fue duro. Intentar crear algo de un trozo de barro puede ser frustrante, una pelea en intentar domar algo que aún no tiene forma. En esa lucha descubrí que al final no era tanto una lucha, si no una simbiosis entre cuerpo, mente y material; un equilibro entre humano y naturaleza. También aprendí que los fracasos forman parte del proceso y el aprendizaje.

He aprendido a querer los fallos tanto como los logros. Aparte del mismo barro hay otra complejo e importante proceso en la cerámica que es el esmalte. La decisión de hacer mis propios esmaltes me llevó a investigar materiales que podría usar de mi entorno. Uso cenizas de los arboles autóctonos de la Tramutana, como la encina y el olivo, para hacer esmaltes únicos en la decoración de mis piezas. Siento gratificación sabiendo que las cenizas de estos arboles que calientan nuestras casas de piedra se transformarán en algo, algo casi igual de bello que ellos mismos cuando tenían vida. También las piedras de la Tramuntana se pueden cocer para crear un polvo que utilizo en la formación de los esmaltes.

Muchas veces me encuentro mirando en las calas y los caminos de la Serra, estudiando las rocas y piedras para ver qué minerales contienen, como el cuarzo y el hierro. Todo estos procesos me han llevado a entender, apreciar y sentirme más conectada con la naturaleza que me rodea. Tengo que decir que esta aventura con la cerámica acaba de empezar y espero tener muchos años de fallos, logros, descubrimientos y aprendizajes. Pero por fin me siento en paz y equilibrio con mi material y mi creatividad, la misma paz que sientes cuando estás caminando entre los olivos mirando al mar.