Serra de Tramuntana
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Serra de Tramuntana

Entrevista a Tòfol Castanyer: corredor de montaña del equipo Salomon

 

«Soy una persona que ha tenido la suerte de correr por la Serra de Tramuntana y por muchos lugares del mundo».

La introducción de su web es ya toda una declaración de intenciones: Tòfol Castanyer es un corredor de montaña profesional, empeñado en demostrar que no hace falta ser corredor de montaña profesional para disfrutar como un corredor de montaña profesional. ¿Complicado? ¡en absoluto!

CATEGORÍAS: Cultura.

20.10.2016
 

¿Quién dice Tófol Castanyer que es Tófol Castanyer?

Soy una persona a la que los demás conocen como corredor de montaña porque hace muchos años que lo hago. Pero no soy solo eso. Eso sucede una pequeña parte de mi día a día: también soy padre, trabajador y habitante de la Serra. Una vida que demuestra que para competir en carreras de montaña internacionales (y ganarlas) basta con un entrenamiento de base atlética. Sin dedicaciones de 6 horas diarias ni 3000 metros de desnivel positivo en cada sesión entrenando mañana y tarde a una hora específica calculada en base al rendimiento.

 

¿Cuándo empezaste a correr?

Empecé con el atletismo cuando tenía unos 15 años [tiene 40] y pasé años practicando todas las disciplinas de este deporte. En esa época vivía ya en la Serra de Tramuntana y me daba mucha pereza ir a la pista del Príncipes de España a entrenar, así que empecé a hacerlo en casa: subía a Fornalutx o a Biniaraix. Sin existir todavía carreras de montaña ya adaptaba mis entrenos de atletismo a la montaña, a la Serra, que conocía bien porque desde los 4 ó 5 años, como mis padres trabajaban los domingos, salía con mis tíos a hacer excursiones. Más adelante hice espeleología, escalada... muchos deportes en la Serra que han hecho que la montaña estuviera siempre presente. Y, un buen día, alrededor del año 2000, lo ligas todo, y te das cuenta de que en Pirineos empieza a haber carreras de montaña...

Así que la Serra ha sido una gran influencia en tu carrera como deportista...

Totalmente. Mis primeros entrenadores fueron mis tíos al llevarme cada fin de semana a caminar por ella, porque al final te tiene que gustar el medio. Sin hacer deporte ni mucho menos, te vas adaptando, te encuentras cómodo subiendo y bajando y luego lo trasladas al deporte que practicas. Se nota mucho cuando un deportista está adaptado a un medio o no. Y para adaptarse a la montaña hay que pateársela.

 

Estás hablando de adaptarse al medio, la montaña, de forma muy similar a la adaptación que ha sufrido el habitante de la Serra para adaptarse a ella. Una de las razones por las que es Patrimonio de la Humanidad...

Sí, está claro que es siempre la carrera la que se tiene que adaptar a la montaña. De hecho la idea de esas carreras siempre ha sido esa, respetar y proteger la Serra o el lugar donde se disputan. Si no se puede subir una cima porque hay determinada flora o fauna que no se puede tocar, está claro que la carrera pasa por otra parte. Creo que los críticos de las carreras de montaña no tienen mucha razón porque siempre se ha priorizado el medio. Por razones ecológicas y de sostenibilidad y porque ése es precisamente el interés de la carrera: una pista siempre son 400 metros llanos generalmente de color rosa y el asfalto siempre es asfalto, aunque te permita conocer una ciudad o un país... pero siempre es asfalto, seguro y llano. La montaña, sea en Mallorca, la península, Pirineos o Alpes, Malasia o América, te lleva a una carrera totalmente diferente porque no hay dos montañas iguales. Eso es lo que atrae: la montaña, sus diferencias de orografía y de técnica. El éxito de estas carreras es el medio y por eso se cuida.

«El éxito de estas carreras es el medio y por eso se cuida».

¿Y cuáles son las particularidades de la Serra?, ¿qué es lo que la hace distinta a los otros medios que mencionas?

Su espectacularidad. La Serra de Tramuntana sorprende mucho a la gente que viene de fuera porque, en comparación con las montañas españolas o europeas te da la posibilidad de correr en una montaña dura (en Pirineos y Alpes la hierba hace el terreno más esponjoso), de poca altura, no muy técnica... con el mar abajo. Eso es muy sorprendente, aunque los de aquí apenas seamos capaces de verlo ya.

 

Esa idiosincrasia de la Serra, esos valores, ¿son los que transmites en los training camps y las carreras que organizas?

Hay una gran diferencia entre carreras y training camps infantiles y para adultos. Las primeras no buscan la competitividad, la idea es que un niño corra para empezar a entender el deporte. Por diversión. Para conocer más las Serra, un pueblo distinto, para adaptarse al medio en el propio medio.

La Serra de Tramuntana debería ser una asignatura en los colegios: una que abarcara excursiones fáciles, deporte o acampadas porque solo puedes aprender a apreciar un lugar estando en él. Eso, a veces está reñido con la realidad de la propia Serra: a mi me gustaría que los niños la exploraran, pero luego hay inmensas restricciones de acceso porque el 90% pertenece a propietarios privados. Y estoy de acuerdo en ser súper proteccionistas tanto con la flora y la fauna de la Serra como con sus propiedades privadas y los propietarios que durante años han trabajado para mantenerlas, para mantener la Serra de Tramuntana en buen estado. Es un trabajo institucional velar por todos esos intereses (el de los visitantes, el del entorno y el de los propietarios).

Este año no ha habido Ultra de la Serra por un cúmulo de circunstancias relacionadas con este tema y basadas en la idea de la incidencia y el impacto ambiental que la carrera puede tener en la Tramuntana. Pero, por otro lado, tenemos las noticias que nos dicen que 30.000 turistas visitan la Serra al año y si los divides en la temporada de senderismo, salen unos 1.400 diarios en la Serra que, frente a los 800 corredores, me hace pensar que algunas cosas no cuadran. Que falta diálogo. En los training camps lo hablamos: máxima protección en todos los aspectos, regulación objetiva y diálogo para conseguir que todos la disfrutemos y puedan crearse proyectos como el GR total desde Andratx a Pollença acordado con propietarios para beneficiar al senderista, al corredor, o al excursionista.

«La Serra de Tramuntana debería ser una asignatura en los colegios. Sólo puedes aprender a apreciar un lugar estando en él».

¿Cómo es la convivencia entre los corredores de montaña y los propietarios?

Depende del propietario y del corredor. Yo en mi zona tengo llaves y acceso de fincas privadas porque me conocen y siempre he cumplido. Si el propietario no me deja pasar, entiendo que tiene sus razones, por eso intento hablar con él y convencerle. Así, cuando organizo los training camps puedo hacer rutas con corredores por fincas privadas a las que la gente habitualmente no puede acceder. Lo que le gusta al propietario es que hables con él, seas corredor, excursionista o senderista. Y eso es algo que las instituciones han dejado de hacer. Conseguir que el propietario se sienta en su casa y compensarle la colaboración con ayudas y subvenciones para regenerar las zonas de paso.

 

Estamos hablando de un punto “negro” de la Serra. ¿Qué es lo que más te gusta de ella y lo que menos?

Lo que más me gusta es que sin ser una montaña muy técnica es muy dura. Correr o entrenar aquí, te refuerza mucho, y luego llegas a Alpes o Pirineos con un nivel más alto. Otra cosa es la posibilidad de tocar mar y en 5-6 Km lineales subir 130 metros positivos (si has hablado con los propietarios de las fincas para atravesarlas), algo que se puede hacer en pocos sitios. El buen tiempo que tenemos todo el año es otra ventaja, a pesar de que los locales no lo apreciamos mucho, como correr junto al mar... o las buenas conexiones que tenemos desde Europa. Lo malo, es que la Serra no es una ruta fácil ni pública, por lo que hay que conocerla bien y pedir permisos... y la falta de altura y nieve, ¡deberíamos duplicar el Puig Major! [bromea].

Eres un personaje relevante para la Serra por la forma que tienes de darla a conocer a través del deporte, pero... ¿qué otras cosas haces en ella?

Vivo en ella y tengo un olivar en la Serra. Un huerto con tomates y pimientos... vamos, que intento nutrirme de la Tramuntana lo que puedo. Creo que solamente viviendo dentro, levantándote cada mañana y viendo l’Ofre en una parte de mi casa y el Puerto de Sóller en la otra ya te das cuenta de lo importante que es y de la suerte que tenemos de vivir dentro. Con eso me vale y es lo que intento inculcar a mis hijos. La Tramuntana no es solo montaña, también lo son sus pueblos y su gente. Lo importante es recorrerla: corriendo, en bici, caminando o tomando un helado.

«La Tramuntana no es solo montaña, también lo son sus pueblos y su gente».