Serra de Tramuntana
Unesco - World heritage
Serra de Tramuntana

La delimitación de los valores paisajísticos de la Serra

 
 
22.11.2017
 

La evolución histórica del territorio de Tramuntana es la que permite fijar y justificar el llamado «Valor Universal Excepcional» establecido en la Convención de Patrimonio Mundial de 1972. En el caso de la Serra se justifica este valor a partir de tres de los diez criterios marcados por dicha Convención:

 

–  Criterio II:

 

Testimoniar un importante intercambio de valores humanos a lo largo de un periodo de tiempo o dentro de un área cultural del mundo, en el desarrollo de la arquitectura o tecnología, artes monumentales, urbanismo o diseño paisajístico.

 

En la Serra de Tramuntana el intercambio de valores culturales para el desarrollo de un territorio se ejemplifica en la combinación entre la técnica hidráulica de origen islámico, y la expansión del cultivo del olivo y el trigo, de cultura cristiana, de la que proviene el abancalamiento del territorio y la configuración territorial a partir de las grandes fincas, las possessions.

 

–  Criterio IV:

 

Ser un ejemplo eminentemente representativo de un tipo de construcción o de un conjunto arquitectónico o tecnológico, o de paisaje que ilustre uno o varios periodos significativos de la historia humana.

 

El grado de desarrollo alcanzado por las técnicas de piedra en seco en la construcción de terrazas, caminos y muros; y de las técnicas hidráulicas para la captación y uso del agua, basadas en la técnica del qanatt, hacen de la Serra de Tramuntana uno de los espacios más representativos del Mediterráneo en cuanto a uso y manejo de técnicas agrícolas tradicionales.

 

–  Criterio V:

 

Ser un ejemplo destacado de formas tradicionales de asentamiento humano o de utilización de la tierra o del mar, representativas de una cultura (o de varias culturas), o de interacción del hombre con el medio, sobre todo cuando éste se ha vuelto vulnerable debido al impacto provocado por cambios irreversibles.

 

Los patrones de asentamiento en la Serra de Tramuntana representan un buen ejemplo de la adaptación humana a condiciones ambientales poco favorables, utilizando los recursos que ofrece el medio para subsistir.

 

El resultado de esta adaptación es un gradiente altitudinal de usos del suelo caracterizado por las zonas de huerta en los espacios de irrigación; cultivos de vid y olivo desde el nivel del mar hasta el límite altitudinal de cultivo (sobre los 800 m.); encinares para la explotación del bosque y espacios residuales -de alto valor ecológico- en las cumbres y zonas costeras.

 

La delimitación de la zona propuesta como paisaje cultural Patrimonio Mundial se llevó a cabo siguiendo las recomendaciones del Centro de Patrimonio Mundial, que requieren la delimitación de una zona principal, o zona núcleo, y una zona tampón, o zona de transición entre la zona núcleo y el resto del territorio en el que no existen los valores que justificaron la propuesta de inscripción.

 

Para ello se construyó un Sistema de Información Geográfica en el cual se incluyeron 12 capas de información sobre los diferentes elementos que configuran su paisaje: áreas abancaladas, sistemas hidráulicos tradicionales, sistemas tradicionales de control de la erosión y excesos hídricos; ubicación de almazaras; ubicación de puntos de recogida de la nieve (neveras); encinares; fincas públicas; red de caminos; yacimientos arqueológicos; elementos de arquitectura defensiva (castillos, torres de defensa, torres de vigía); jardines históricos y casas de «possessió» con valor patrimonial.

 

La rasterización de cada una de estas capas (convirtiendo cada celda en valores de presencia/ausencia del criterio especificado) y su superposición (sumando cada una de las celdas) dio lugar a un mapa de densidad de valores paisajísticos.

 

Sobre este mapa posteriormente se superponieron las delimitaciones de las tres figuras principales de protección de la comarca, como son la delimitación de la zona declarada como «Paisaje Pintoresco»; la delimitación de las Áreas Naturales de Especial Interés de la Serra de Tramuntana, según la definición de la ley balear 1/1991 y las protecciones establecidas en el Decreto 19/2007 por el que se aprueba el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales. De este modo se garantizó que toda la zona esté protegida bajo alguna de las figuras legales existentes.

 

Sobre esta información se trazó el límite de la zona núcleo y la zona tampón, a la que se añadió también una franja de protección costera para garantizar la protección de la zona núcleo por el litoral. La zona núcleo delimitada abarca una extensión de 30.745 hectáreas, mientras que la extensión de la zona tampón es de 52.760 hectáreas en la zona terrestre y 25.857 en el espacio marítimo. Sumando ambas zonas se supera la superficie englobada bajo la Ley de Espacios Naturales de 1991 y el límite incluido bajo la figura de Paraje Natural.

 

Posteriormente, el Plan de Gestión es un elemento indispensable para cualquier bien que pretenda ser inscrito en la lista de Patrimonio Mundial, que debe demostrar «una adecuada legislación a largo plazo y herramientas de protección de tipo administrativo o tradicional para garantizar la conservación del bien».

 

De este modo, el Plan de Gestión del paisaje cultural de la Serra de Tramuntana se establece para dar respuesta a las amenazas principales detectadas, principalmente en relación al abandono de las actividades tradicionales; la pérdida de autenticidad; la presión recreativa, turística y urbanística; y el peligro de conversión del entorno en un paisaje de «museo».

 

Para ello, el Plan de Gestión establece como objetivo principal «desarrollar estrategias, objetivos, programas, proyectos y herramientas de gestión para la protección, conservación, divulgación, y desarrollo económico sostenible de los valores del paisaje de la Serra de Tramuntana».