Serra de Tramuntana
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Serra de Tramuntana

El oficio de marger en Mallorca

 

CATEGORÍAS: Cultura.

05.07.2017
 

El oficio de marger es, posiblemente, uno de los oficios más arraigados a la cultura mallorquina. La profesión de marger, que entró en decadencia a mediados del siglo XX con la crisis de la agricultura, se ha podido recuperar gracias a la implicación de diversas instituciones

Las construcciones en piedra seca están hechas sin materiales de mortero (los materiales usados ​​para que las piedras se aguanten). La técnica de la piedra seca es universal. El Machu Pichu lo es, por ejemplo. En Mallorca, las construcciones más conocidas son los márgenes, que peldaños terrenos empinadas, y las paredes secas, que delimitan terrenos.

Un oficio milenario

Como todo el Mediterráneo, la piedra seca de Mallorca también debe ser fruto de una confluencia de culturas.

Es una técnica antigua que se remonta a la Edad de Piedra, en realidad. Cuando los humanos deciden construir viviendas sólidas y permanentes, usában lo que tenían a mano: madera y piedra. En Baleares hay un patrimonio talayótico extraordinario: construcciones ciclópeas, con piedras gigantescas, de más de cuatro mil años que aún aguantan.

Las primeras construcciones están documentadas en el siglo XIV, un siglo después de la conquista catalana. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que los documentos comienzan en aquella época, porque todo lo que había antes del 1229 se quemó o se destruyó. En realidad, muchos elementos y sistemas de piedra seca, sobre todo de gestión hídrica, son islámicos. No es casualidad que palabras como aljibe y noria sean árabes.

Aunque en los años 60 entró en declive debido a la crisis del sector de la agricultura. A mediados de los 80, diversas instituciones públicas, especialmente el Consell de Mallorca, intervinieron para evitar la desaparición de este tradicional oficio.

La Serra de Tramuntana, pues, es un santuario de la piedra seca, sobre todo gracias a la belleza de los márgenes. Aún así, nunca se han hecho márgenes para que fueran bellos. Hoy quizás sí, pero antiguamente la función era práctica.

Mallorca es una tierra extremadamente rocosa, la abundancia de piedras es un problema para cultivar. La idea de construir paredes o márgenes con las piedras de los terrenos resolvía dos problemas: espedregaves -tres las piedras del campo- y dabas una utilidad a unos materiales sobrantes.

La Serra de Tramuntana tiene unos terrenos muy inclinados, propensos a sufrir los efectos de la erosión, que se lleva la poca tierra que hay. Es así, como, en este caso, se cogen las piedras que se sacan del terreno y se construyen unos márgenes que permiten escalonar un paisaje en pendiente, con unas terrazas donde poder cultivar. Además, la piedra seca funciona como un colador: permite el filtrado del agua.

Un trabajo gigantesca, de siglos

Si contamos en kilómetros lineales todos los márgenes de la Serra de Tramuntana, suman 20.000 kilómetros. O sea que, puestos uno tras otro, darían una construcción tan vasta como la Gran Muralla China.

La técnica mallorquina tiene la particularidad de que juega con todas las formas de las piedras, a diferencia de lo que hacen en otros lugares, donde las escuadras para hacer rectángulos y cuadrados para que las hiladas sean simétricas.

En Mallorca se utiliza cualquier forma geométrica: no se da a la piedra una forma determinada para que quede todo igual. En cuanto al diseño, esto es muy atractivo. Resulta más vistoso y dinámico para el cerebro humano. Y encaja mejor en las formas -igualmente dinámicas y vistosas- del paisaje natural.

La creación de talleres y escuelas de formación ha permitido enseñar la técnica del marger a nuevas generaciones y, aunque el sector de la construcción esté actualmente en horas bajas, no se encuentra actualmente en peligro de extinción.

Para aquellos que desconozcan el oficio, se trata de la realidad de uno de los trabajos más duros de Mallorca. Todo surgió de la necesidad de cultivar en la montaña, por lo que se necesitaba construir estos balcones en la ladera para ello, los margers utilizaron las piedras que salían de la tierra al ararla y las iban agrupando.

Estas construcciones que se realizaron siglos atrás se descuidaron durante muchos años, a la vez que iba disminuyendo el número de personas entregadas a este trabajo. Fue entonces cuando el Consell de Mallorca decidió intervenir para evitar la desaparición de esta técnica.

De hecho, el trabajo actual de los margers es, precisamente, el de recuperación. El tiempo ha ido degradando el trabajo que durante años se realizó. Los margers se dedican a ir restaurando las antiguas construcciones.

Es una profesión muy dura, un trabajo pesado que implica pasar muchas horas en la montaña. En invierno aguantan temperaturas de hasta un grado, mientras que en verano el calor se hace insoportable.

Existía un grupo de jóvenes que trabajaban para la recuperación de La Trapa, donde se enseñaba la técnica de les marjades y la pedra en sec.  

Pero en la actualidad son muchas los profesionales que siguen dedicándose a una de los oficios más tradicionales de Mallorca.

La piedra seca está totalmente asociada a una economía agrícola y es el material más sostenible que hay. Con un material que tienes en abundancia, haces construcciones que evitan la erosión, retienen la tierra y te permiten sembrar. Los olivares de la sierra de Tramuntana no serían, si no fuera por los márgenes de piedra seca.

Evidentemente. Para un margen rústico de olivar, se coge la piedra y sólo el ajustes pegándole un golpe de martillo. Es "el golpe de sentencia", y así queda "fuerte y feo", tal como dicen los margers.