Serra de Tramuntana
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Serra de Tramuntana

Evolución histórica del territorio en la Serra de Tramuntana

 
 
15.11.2017
 

La evolución histórica del territorio es una de las claves para comprender la actual configuración del paisaje de la Serra de Tramuntana, y justificar el valor patrimonial o cultural de sus elementos.

 

En este sentido, las huellas del paisaje cultural más relevantes de la Serra se basan en los sucesivos hitos históricos desde el siglo X: la ocupación islámica de la isla (ss. X-XIII), la época feudal y renacentista (ss. XIII – XVIII); y la época moderna, a partir del siglo XIX. Los efectos de la postmodernidad sobre el territorio deben considerarse asociados a la entrada en la escala global a través del turismo.

 

Mallorca es la piedra con la que tropiezan cada una de las civilizaciones que pretenden controlar estratégicamente el Mediterráneo. La cultura islámica, en su influencia hacia el norte.

 

La cultura cristiana/europea, en su influencia hacia el sur. A partir del siglo XVIII, la entrada en la época moderna fundamentada en la pérdida de valor geopolítico del Mediterráneo y la incipiente industrialización.

 

Finalmente, las diferentes fases evolutivas del turismo que conducen a los procesos de compresión espacio-temporal en Mallorca cambian el modo de relación con el territorio inmediato en favor de la escala global.

 

Todo ello en un marco territorial marcado por la insularidad y la dependencia con el exterior, que condiciona cultivos, necesidades y estrategias de explotación de los recursos a diferentes escalas en función de la tecnología o de los conocimientos disponibles en cada época.

 

Los paisajes culturales patrimonio mundial como herramientas de gestión territorial.

 

Por tanto, la configuración del actual paisaje rural en Mallorca tiene su raíz en la ocupación islámica de la isla, entre los años 903 y 1229. Entre la la época romana (123 aC – 454 dC) y el año 903 se produce un periodo de transición que permite que los nuevos pobladores islámicos establezcan su modelo de desarrollo territorial prácticamente sin condicionantes previos.

 

El modelo islámico de ocupación se fundamenta, pues, en la división clánica o tribal del territorio y en la dispersión de la población a través de pequeños asentamientos rurales ubicados generalmente en torno a un sistema hidráulico sobre el que se desarrolla una agricultura de regadío que permite el autoabastecimiento y el comercio a pequeña escala.

 

El pago de impuestos en moneda facilitaba una cierta independencia en la elección de los productos a cultivar y con los que comerciar.

 

A la vez, el dominio de las técnicas de captación y distribución de agua en entornos áridos que tenían los pobladores islámicos les permitió diseñar una red de espacios irrigados muy notable en torno a la cual desarrollaron diferentes asentamientos, sistemas de drenaje y espacios cultivables generalmente comunitarios y regulados mediante una organización social basada en la regulación de la distribución del agua. 

 

El territorio no irrigado se dedicaba a cultivos de secano como el olivo, en las zonas cercanas a los núcleos de población, y a pastos y bosque el resto del territorio.

 

En la Serra de Tramuntana, las características pluviométricas y la profusión de manantiales de origen natural permitieron desarrollar una gran parte de los sistemas hidráulicos islámicos, de los que son buenos ejemplos los valles de la zona de piedemonte (Santa Maria, Esporles, Bunyola, Alaró).

 

El paisaje rural de la época se basaba, pues, en una dispersión de pequeñas zonas de regadío en torno a una matriz boscosa que se dedicaba a pastos y aprovechamiento forestal.

 

La conquista cristiana de 1229 provocará una transición del sistema islámico al sistema feudal de ocupación. La ocupación catalana de la isla de Mallorca supone el reparto de todo el territorio entre los diferentes señores feudales que participaron en la contienda.

 

Sobre la base de la ubicación de las antiguas alquerías, los nobles catalanes se reparten el territorio configurando una estructura de grandes propiedades y convirtiendo a los habitantes en vasallos feudales, obligados a pagar una renta anual en especies.

 

Se rompe así el modelo agrícola musulmán, eficiente, diversificado y comunal, y se impone la expansión del cultivo del trigo, de la vid y del olivo. En la Serra, un espacio orográficamente dificultoso para el trigo, se produce la expansión del cultivo del olivo, a través de bancales, para la obtención del aceite, destinado a la exportación.

 

El «modelo territorial» que surge a partir de la conquista cristiana permite el avance, entre los siglos XIV y XVIII, de las zonas cultivadas en detrimento de las áreas boscosas, y su expansión hasta zonas prácticamente incultivables, gracias al uso del abancalamiento y a la necesidad de aprovechar hasta el último rincón del territorio de la isla debido a las fluctuaciones demográficas y a la demanda de trigo y aceite.

 

La época moderna, a partir de los siglos XIX y XX, conllevará la introducción de nuevos cultivos, el crecimiento demográfico y el desarrollo industrial y turístico. La desamortización permite la aparición de zonas de pequeña propiedad cerca de los núcleos urbanos.

 

La expansión del cultivo de la vid y el almendro; la exportación de cítricos y otros productos (sobretodo en el caso de Sóller) a Europa y América; el desarrollo de nuevas infraestructuras viarias y el desarrollo de una cierta industria téxtil (Sóller, Esporles) gracias de nuevo al aprovechamiento de los recursos hídricos permiten, a la vez, una nueva fase de desarrollo en la Serra de Tramuntana, que tiene su reflejo en el paisaje.

 

La puesta en valor del paisaje como recurso turístico se inicia, precisamente, con la descubierta de los paisajes isleños por parte de los viajeros ilustrados centroeuropeos, como fue el caso del Archiduque Luis Salvador de Austria.

 

A partir del siglo XX se impulsa, en la Serra de Tramuntana, la construcción de nuevas infraestructuras de comunicación, miradores y el desarrollo de una incipiente oferta de alojamiento que sería la base del desarrollo del turismo de masas.