Serra de Tramuntana
Unesco - World heritage
Serra de Tramuntana

El interés patrimonial de las marjades de la Serra de Tramuntana

 

CATEGORÍAS: Cultura.

12.07.2017
 

Las marjades constituyen el elemento antrópico más característico del paisaje de la Serra de Tramuntana. Los espacios bancales ocupan unos 210 km 2 del área (un 20%), y algunos municipios como Sóller o Alaró tienen más de la mitad de la superficie de bancales.

En el siglo XIII encontramos documentada la existencia de marjades en el valle de Sóller, con un crecimiento continuo y ligado a varios factores entre los que destaca la importancia del aceite como producto de exportación.

Al final del siglo XVIII, aunque seguía la ruta de tierras para crear nuevos olivares y transformar los ya existentes, se inició la disminución de los rendimientos debido a la ocupación de terrenos marginales, las dificultades del cultivo y la estancamiento de los métodos de cultivo.

Los muros de contención de piedra en seco constituyen un elemento patrimonial de primer orden, tanto por la riqueza de las técnicas utilizadas para su construcción como por la gran cantidad de elementos integrados en el muro, ya sea para reforzarlos (codillo, capginya, etc.) o para facilitar el acceso (escaleras, rampas, etc.) También son habituales otras construcciones ligadas a las actividades agrarias, como porches, pozos o eras.

Las marjades tienen, además, un interesante valor naturalístico, porque son el hábitat de numerosas especies vegetales y animales, y contribuyen a conservar la diversidad del medio natural.

Al mismo tiempo, hay que señalar el interés paisajístico de estas unidades de paisaje agrario, como es el caso de los bancales de Estellencs, Banyalbufar, Sóller o Caimari.

Estas estructuras ocupan actualmente el 71% (3,5 km 2) de la superficie de la cuenca. Dado que la zona urbana del Puerto de Sóller se construyó parcialmente sobre bancales, sólo quedaban sin 'marjar' las partes menos accesibles de la montaña de Bàlitx y el área comunal del Puig de sa Bassa.

En este espacio, de gran diversidad litológica, el esfuerzo constructivo fue intenso y dilatado en el tiempo, por lo que hoy se pueden distinguir una gran diversidad de tabicados.

Predominan los trabajos precisos, con la piedra curtida y bien ajustada, fruto de la gran inversión realizada, relacionada en general con la rentabilidad elevada de los cultivos o la capacidad económica de los propietarios.

En cuanto a la disposición de los márgenes, encontramos representadas la mayor parte de las tipologías de ribazo características de la Serra de Tramuntana.

Sin embargo, prevalecen las disposiciones paralelas continuas, casi sin pendiente, que nos hablan también del grado elevado de antropización de las laderas, especialmente en la zona de huertos.

Alrededor de las explotaciones agrícolas se construyeron también un gran número de construcciones auxiliares, hoy de gran interés etnológico y constructivo. Se han localizado 27 fuentes, muchas de las cuales conservan todavía la mina de piedra en seco, y se pueden observar los restos de una red importante de canaletas, de la que quedan unos 6 km.

Cabe destacar también la extensa red de antiguos caminos de herradura o de carro que, aunque han sufrido algunas transformaciones recientes, conservan una gran parte del valor original.

Sistemas de drenaje asociados a los campos de bancales

La cartografía de los elementos de drenaje de los campos de bancales evidencia una extraordinaria intervención sobre la red hidrográfica. 

El elevado pendiente, las lluvias intensas y el uso intensivo del espacio agrícola exigieran el arreglo de los cursos naturales y la creación de una red de drenaje compleja y extensa, con una gran diversidad de estructuras planeadas para controlar los efectos negativos de las aguas y facilitar el cultivo de los bancales.

Los principales sistemas hidráulicos que encontramos son:

Torrentes canalizados

Casi la totalidad de los cursos se canalizaron con la ayuda de muros de piedra en seco (7,7 km). En las partes altas de la cuenca, algunos torrentes están empedrados, aunque el esfuerzo principal se ha centrado en reforzar los márgenes del torrente de sa Figuera, que en algunos puntos alcanzan hasta 5 m de altura.

Parados

Se trata de márgenes situados perpendicularmente al torrente que la anulan para conseguir suelos más profundos y fértiles. Normalmente se complementan con otras estructuras (rayas, alcantarillas) para asegurar su estabilidad. 

Los vaguadas del macizo de Bàlitx, vertiente calcáreo muy carstificado y muy permeable, y las cabeceras de la mayoría de los torrentes fueron modificados. Se contabilizan unos 8 km lineales de cursos naturales anulados o regulados por estas estructuras.

Rayas

Una gran parte de los campos de bancales disponen de canalizaciones de piedra en seco que interceptan la escorrentía superficial y la evacuan fuera del campo abancalado. 

Las rayas desvían a veces el agua de la vaguada hacia un lado (Can Querol, Caso Bernats o Bàlitx de Arriba) o bien hacia otra cuenca, como es el caso de la raya del torrente Salto o en la raya de Ca s'Hereu.

Sumideros

Otra intervención habitual consiste en facilitar la evacuación del agua acumulada al bancal mediante galerías subterráneas y evitar, de este modo, que se debilite la estructura de los márgenes.

La misma técnica se emplea para soterrar algunos torrentes, con lo cual se gana superficie y se facilita el cultivo. El sumidero del huerto de Can Bardí, con 75 m de largo, es un buen ejemplo. A sa Figuera, encontramos más de 700 m de torrentes albellonados.