Serra de Tramuntana
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Serra de Tramuntana

Viajeros ilustres de la Serra: el Archiduque Luis Salvador

 

CATEGORÍAS: Cultura.

08.06.2017
 

La filosofía de los científicos y exploradores del siglo XIX no era otra que conocer el mundo, disfrutar del paisaje y practicar deporte. Y este perfil encaja perfectamente con la figura del Archiduque Luis Salvador de Austria (1847-1915). 

Amante de la cultura, el Mediterráneo y la Serra de Tramuntana, llegó a Mallorca por primera vez en 1867 con la idea de escribir un libro sobre los escarabajos. En 1871 volvió a la isla para reanudar sus investigaciones y en 1872, cuando compró la posesión de Miramar, quedó definitivamente vinculado a la isla. 

El objetivo primordial cuando se asentó en Mallorca no fue otro que conservar todos aquellos espacios naturales y hacer divulgación de ellos gracias a la construcción de miradores y senderos de montaña.

Este miembro de la dinastía imperial de Habsburgo fue un pionero del turismo en las Islas Baleares. La primera vez que visitó la isla lo hizo bajo el nombre de incógnito de conde de Neudorf. 

Después, sus viajes se convirtieron en algo normal y se volvió un habitual de la isla. Como consecuencia, en el siglo XIX, el archiduque Luis Salvador compró Miramar, Son Marroig y también s'Estaca, que luego pasaría a manos de Michael Douglas. También adquirió fincas mallorquinas en Valldemossa y Deià como la de Son Moragues o Sa Pedrissa.

En cualquier caso, Son Marroig o el monasterio de Miramar, junto al mirador de Sa Foradada, son lugares con historia. El mal llamado monasterio de Miramar era un proyecto de Ramon Llull del siglo XIII para crear un colegio de misioneros dedicado a la enseñanza de lenguas orientales.

Son Marroig

Es una finca considerada como Bien de Interés Cultural, desde el año 1993 y Patrimonio Histórico de España. El emplazamiento, situado en el municipio de Deià, es una institución creada en el 1927 con el objetivo de preservar, divulgar y promocionar la figura del Archiduque Luis Salvador.

En Son Marroig se pueden encontrar dibujos, libros y efectos personales del Archiduque. También destacan los objetos fenicios, el mobiliario antiguo mallorquín y la estatuillas griegas de gran belleza. Otros elementos que se pueden apreciar son una cama señorial del siglo XVII y lienzos de varios artistas.

La casa cuenta con grandes jardines en los que se puede disfrutar de su enorme aljibe donde habitan patos y peces. El contraste de la vegetación con el mar, crea una estampa única que convierte las vistas de la posesión en uno de sus principales encantos.

El museo y el jardín de la finca de Son Marroig

Una de las piezas que más llama la atención de los visitantes es la torre cuadrada de Son Marroig, fechada en el siglo XVI, donde frecuentaban los piratas. Según cuenta la leyenda, en esta torre fue donde los piratas raptaron a una mujer.Son Marroig goza de un entorno excepcional, en el que destaca Sa Foradada.

Monasterio de Miramar

El monasterio fue fundado en 1276 por Jaume II, a petición de Ramon Llull, en el término municipal de Valldemossa.

El convento acogía misioneros cristianos que aprendían árabe para poder evangelizar el norte de África. No fue hasta 1872 cuando el Archiduque, a los 25 años de edad, se apropió de la posesión.

Como consecuencia de su deterioro, realizó una gran reforma con el objetivo de ensalzar la figura de Ramon Llull. Por ello adquirió terrenos colindantes y aportó elementos artísticos, tanto extranjeros como de la Isla.

En la fachada se puede apreciar un dibujo que recibe el nombre de sgrafitti, un tipo de grabado que tuvo su auge durante la época del Renacimiento. 

En el interior de la casa se encuentran elementos del siglo XIII, además de una escultura dedicada a Wrastislao Vivorny, primer secretario del Archiduque que murió a los 24 años por una insolación.

Miramar era el centro de las posesiones del Archiduque y acogió a personalidades como el pintor y escritor francés Gastón Vuillier, los prehistoriadores Bartoli y Cartailhac y los poetas Rubén Darío y Jacinto Verdaguer.

Luis Salvador convirtió la antigua iglesia, de la que aún se conserva la base en forma de cruz bizantina, en una capilla adornada con elementos inspirados en la catedral de San Vito de Praga de arte bohemio.

En ella se representa la Santísima Trinidad, la santa valldemossina Catalina Tomás, Ramon Llull y diferentes escenas religiosas. También hay una pequeña capilla construida con piedra de Santanyí por el escultor Toni Vaquer.

Sus enormes jardines también son una zona digna de admirar, desde donde se puede apreciar la gran belleza del mar Mediterráneo. El archiduque, a quien se le atribuye una vida disoluta pero también de mecenas, hizo difusión de las islas y dejó un cierto legado ecológico. 

Vivió en este rincón de la Serra dedicándose a la agricultura, el vino y manteniendo reuniones con intelectuales de toda Europa que venían a visitarlo.

Una de las obras más importantes del Archiduque es "Die Balearen in Wort und Bild geschildert" (Las Baleares descritas por la palabra y el dibujo). Se trata de un exhaustivo estudio de las Islas Baleares del siglo XIX. 

En esta obra - ilustrada con cientos de dibujos realizados personalmente por el Archiduque - queda patente la fascinación que sentía por los paisajes mallorquines.

Por otra parte, debido a su gran interés por las artes, hizo de mecenas aportando ayudas a algunos científicos y artistas. Gracias a ello, el Archiduque obtuvo diferentes reconocimientos como el de ser miembro honorario de la Academia Imperial de Ciencias de Viena. 

En Baleares, en 1883, fue nombrado Académico Honorario de la Academia Provincial de Bellas Artes de Palma, entre otros títulos.