Serra de Tramuntana
Unesco - World heritage
Serra de Tramuntana

La naturaleza coge lo que es suyo en la Serra

 
 
12.12.2017
 

El primer galardón del certamen de fotografía Serra de Tramuntana en la categoría ‘El mundo de la payesía’ fue para la fotografía ‘La naturleza coge lo que es suyo’ de Catalina Bover Rosselló (en la imagen de la cabecera).

 

Y es que sin lugar a dudas, la Serra de Tramuntana es uno de los parajes más relevantes y reconocidos de la isla, la zona de paisajes más espectaculares por su naturaleza, de más riqueza ecológica, de mayor historia y de diferencias más marcadas. Donde se ve una clara convivencia entre la naturaleza y la huella humana.  

 

Una simbiosis casi perfecta entre la acción del ser humano y la naturaleza, realizada durante siglos, de la que ha resultado una monumental obra humana en la que se mezclan cultura, tradiciones, estética, espiritualidad e identidad.

 

Esta simbiosis de la naturaleza agreste de la Serra de Tramuntana, la gran sierra litoral de Mallorca situada al noreste de la isla desde La Dragonera, la península de Formentor, hasta Alcudia, abarca cerca de 92.000 hectáreas (una cuarta parte del área de Mallorca).

 

Sería difícil escoger ningún elemento: los fértiles valles cultivados, los encinares sombríos, los peñascos de la ribera del mar, poblados por halcones y águilas, los torrentes y los barrancos con sus ferrerets, los antiguos olivares que han proporcionado alimento y trabajo a tantas generaciones, las panorámicas amplísimas desde las cimas, la majestuosidad de las posesiones, las carreteras adaptadas al paisaje, la belleza de los pueblos o la riqueza en endemismos.

 

La biodiversitat natural de la Serra

 

Es una zona de una gran biodiversidad, pero no especialmente agrícola. Las paredes secas (marges) que han servido para retener la tierra en las vaguadas y los pequeños valles hoy en día constituyen gran parte del encanto del paisaje cultural seleccionado por la UNESCO.

 

Este es el trabajo centenario de los campesinos para poder plantar almendros, olivos, algarrobos y algunos frutales en los bordes y dejar espacio para que creciera el escueto cereal. Los pueblos de la sierra de Tramuntana, en los siglos XiX y XX, han sido los principales candidatos a la emigración a Francia y Cuba.

 

El monte ofrecía algunos recursos como hacer carbón, cuerda con los palmitos, talas de pino para embalajes y captura de cabras que se alimentaban entre bosques y riscos, mediante una modalidad exclusiva de ‘can i llaç.

 

Esta caza tradicional que ahora se reivindica como elemento cultural consistía en capturar los animales vivos, especialmente los cabritos, que nacían de las cabras que se alimentaban en el monte y se vendían para carne.

 

Se encargaban de capturar cabras mediante esta modalidad exclusiva, ya que para este tipo de caza se utilizaba una raza autóctona de perro pastor, mezcla de perros ibicencos y cans de bestiar –hoy también se cruzan ibicencos con borders colies–, para acorralar a los ejemplares y aprovechando que el animal no puede escapar (enrocar), pasarles el lazo por el cuello.

 

Actualmente se conservan 65 de los 97 endemismos descritos en el archipiélago balear, y 65 de las 68 plantas endémicas de Mallorca. El aislamiento de la serra ha permitido la aparición de formas de vida únicas en el mundo. Por ejemplo solo viven en la Serra y en ninguna otra parte del mundo nueve especies de orquídeas y más de una decena de especies de helechos.

 

A grandes rasgos, la vegetación de la Serra de Tramuntana y que puede ser contemplada en nuestro bosque se organiza en cuatro comunidades vegetales:

 

Encinar baleárico. Es la comunidad climática boscosa que ocuparía la mayor parte del territorio en condiciones de no intervención humana. En la Serra, la ubicación de este bosque se encuentra reducida y presenta dos subasociaciones: el encinar de montaña y el de las zonas bajas y litoral.

 

Garriga de acebuche. Formación vegetal propia de zonas cálidas que predomina en las cotas bajas. Aparece como consecuencia de las condiciones de máxima sequía que no permiten el desarrollo del encinar. Esta garriga dio pie a la expansión del olivo, su variedad agrícola.

 

Matorral calcícola. Sus dos arbustos representativos son el romero y el brezo. Se constata la presencia de una cobertura de pino carrasco. El pinar tiene entidad propia, y es la formación arbórea más extensa, gracias a su rápido crecimiento y oportunismo.

 

Comunidades de Pino Baleárico. Se desarrollan especialmente en terrenos donde la fuerza del viento o la ausencia de suelo impiden el desarrollo de otras comunidades. Su presencia se concentra sobre todo en la zona culminal de la montaña. Se caracteriza por ser una formación muy baja, con plantas espinosas de formas redondeadas (cojinetes), con poblamiento discontinuo y cobertura baja.

 

Mallorca ha conocido cambios inmensos a lo largo del siglo XX, con una nueva economía y una nueva sociedad, cambios que también afectan a la Serra. Afortunadamente, ha habido normas de protección del paisaje y del medio ambiente que han evitado la extensión de desastres que nos han malogrado determinadas zonas de la isla.