Serra de Tramuntana
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Serra de Tramuntana

El Santuario de Lluc y el Salto de la 'Bella Dona'

 

CATEGORÍAS: Cultura.

10.05.2017
 

En el corazón de la Serra de Tramuntana hay un profundo desfiladero que hace siglos fue el escenario de una historia que ha sobrevivido hasta nuestros días, generación tras generación, haciendo que la nostalgia y la tristeza por el amor perdido inunde el alma de toda persona, residente o extranjero que lo visita.

Esta leyenda es conocida como la del 'Salto de la bella dona'. Posiblemente, el paso de los años, las creencias religiosas y la sociedad, han hecho variar el contexto de esta leyenda en algunos de sus pasajes pero la esencia de antes aún permanece presente mientras escuchamos el relato de la hermosa doncella que cayó al vacío, a manos de su celoso prometido. 

Cuentan, que en una pequeña aldea cercana al camino que unía la población de Inca con el Santuario de Lluc, vivía una bella joven, tan bonita que su amado sentía celos de todo hombre que quedaba maravillado por su belleza.

Era una chica muy devota de la Virgen de Lluc hasta tal punto que, siempre que le era posible, visitaba su santuario para poder rezar ante los pies de su efigie.

Cansado ya de sentir su corazón amenazado por los celos y los halagos de los demás hombres de la aldea, propuso a su amada visitar un día el santuario. Una idea que muy alegremente ella aceptó sin dudar.

Al amanecer del nuevo día, cargaron víveres y provisiones en las alforjas de su asno y emprendieron la lenta subida hasta el santuario. Poco a poco, el cansancio los empezó a hacer efecto y decidieron hacer una parada en el camino, junto al desfiladero de Es Grau, desde el que se podía divisar toda la llanura de Es Raiguer de la isla, de este a oeste.

Cuando ella estaba abocada al precipicio, en un arrebato de celos y rabia, el joven se acercó por detrás y la lanzó al vacío de un empujón. Los gritos de desesperación de la chica retumbaban por las paredes de la montaña a la vez que caía y caía hasta llegar a la muerte irremediable.

Sin decir nada, el joven, después de dejar de escuchar los gritos de terror de su amor, emprendió el camino de vuelta hacia la aldea. A cada paso que daba, la sensación de tristeza y arrepentimiento iba en aumento en su interior. Su sufrimiento llegó a tal extremo, que decidió tomar el camino hacia el santuario para pedir perdón a la virgen.

Cuando entró en la capilla del oratorio y encontró a su prometida arrodillada a los pies de la estatua de la virgen, su sorpresa fue inmensa. Sin pensarlo, corrió hacia ella y la abrazó fuertemente pidiendo perdón. Mirando fijamente a los ojos, ella, lo perdonó y lo abrazó. 

Incluso la propia imagen de la virgen levitó ante ellos, haciéndoles entender que ella también le había perdonado. La feliz pareja regresó a su hogar, dejando atrás los celos y la amargura hasta el fin de sus días.

Actualmente, hay varias versiones de la historia. Incluso una versión pagana explica que la joven tenía un amante que era una deidad alada encarnada en un ser humano, y que voló desde la aldea en el momento que escuchó sus penetrantes chillidos para rescatarla de aquella mortal caída , dejándola sana junto a una cueva donde se veneraba la imagen de una diosa pagana. Esta cueva es conocida como Sa cueva de es Salt y aún, hoy, se puede visitar.

No son pocos los turistas y residentes que cada día transitan por la carretera MA-213 (que va desde la localidad de Inca hasta el Santuario de Lluc) y se detienen para fotografiar el maravilloso paisaje que se observa desde el desfiladero, el que está situado dentro del término municipal de Escorca.

Algunas personas creen que esta historia es real, pero que ninguna mano o influencia divina tuvo nada que ver en el milagro de este suceso, ya que bajo el desfiladero había una frondosa arboleda que podría haber detenido su caída y, a partir de ese momento, la joven habría caminado hasta el santuario para dar gracias a la virgen por haberla salvado.

Hoy en día, algunos testigos alegan haber visto una joven de cabellos dorados y piel blanquecina, ataviada con un vestido claro que los observaba llorando durante la puesta de sol. Cuando se acercaban para preguntarle si necesitaba ayuda, se desvanecía ante sus ojos dejando únicamente tras él, un rastro de perplejidad, temor e incertidumbre.

Incluso, en más de una ocasión, y en plena madrugada, las sombras de la noche parecen confabularse para hacer aparecer de reojo, la silueta femenina de una mujer que sólo se deja ver por un instante, y desaparece de nuevo bajo la luz de la luna llena estival.

Sea como sea, se desconoce con certeza que este relato haya sido basado en un hecho real. Lo que sí se puede confirmar es que todo aquel que conoce la historia y visita esta zona de la isla, un escalofrío recorre su espalda haciéndole recordar que posiblemente una bella joven cayó al vacío por un acto mezquino y cobarde. La altura del salto de la bella mujer, no deja a nadie indiferente.