Serra de Tramuntana
Unesco - World heritage
Serra de Tramuntana

La serra de tramuntana, inspiración de poetas e ilustrados

 

La finca de Raixa representa la transformación de la masía cristiana en un nuevo concepto que unifica la producción agrícola, a la que nunca se renuncia, con la residencial y edilicia.

 

El Cardenal Despuig, y luego su sobrino, hacen del lugar un espacio donde cultivar la sabiduría, la belleza y la producción; ejemplos de ello son el lavadero, los jardines productivos de cítricos, la innovación de las moreras ...

 

El lavadero estaba proyectado como un gran aljibe, de un volumen visual similar al de las casas, pero finalmente se hace un lavadero que en su lado se agarra a la línea orgánica topográfica de la montañita, por tanto es medio lavadero, medio laguna y con un bellver central sobre el agua con vistas a la Bahía de Palma y una escalera ornamentada que comienza un recorrido con elementos propios del paisajismo.

 

Esta lámina de agua que nos emociona, no deja de tener sus funciones agrícolas con los 4700 m2 de almacén, mas o menos la mitad de los 8500 m3 anuales que necesitan los 33.270 m 2 de los jardines productivos de Raixa.

 

Los jardines de cítricos, con nísperos terminales protectores, van acompañados de juegos de agua, zonas de paseo, estatuaria, pero finalmente son productivos.

 

Las moreras, las nutrias y muy posteriormente la gambusia, son pruebas que debemos interpretar como innovadoras en su momento.

 

Finalmente las excavaciones y el material de Ariccio y otros lugares terminan en Raixa y el Cardenal encomienda réplicas para los estudiantes de la escuela de Artes y Oficios, ahora Superior de Diseño y también hace encomiendas cartográficas.

 

Todo lo anterior son pruebas del interés del personaje para la búsqueda. El cardenal Despuig representó en su momento la I + D de la sociedad isleña. Se rodeó de arte y de sabiduría y realizó unos jardines productivos que alimentaban su propio espíritu y sostenían la economía de la finca. Para ello se quiere recuperar este inteligente espíritu de Raixa y esparcirlo por toda la Serra de Tramuntana.

 

Agusti Berque -un orientalista- nos habla de los precedentes del descubrimiento del paisaje. De los almuerzos de Lanting sobre el 440, extrae esta cita: "distraigo el corazón con el paisaje, ausente de mí mismo olvido el lugar, el señor de la casa escruta el paisaje hacia las alturas, buscando huellas de anacoretas".

 

Vemos, pues, que el paisaje exige salir del lugar, del mundo físico y entrar en un mundo emocional. Zong Bing (375-443), en su tratado de pintura, entiende que "el paisaje, a pesar de tener una sustancia física o material, tiende al espíritu". Estas referencias confirman que la percepción del territorio es un hecho emocional, nos llevan a comprender la creación conceptual inicial del paisaje.

 

En los poemas y relatos árabes también encontramos la emoción interior por la belleza del territorio. Pensemos en el caso de Granada, cuando la describe Ibn Al Jadib, y en el caso de Mallorca, con Ibn Amira-Al Mahzumi. Nos hablan de la belleza de lo que han perdido. 
 

En la Europa cristiana el sentido emocional del territorio lo encontramos primero en Petrarca, en su relato de 1336 de la subida al Mont Ventós.

 

Sin embargo, si revisamos Ramon Llull y todos los eremitas que hacen vida contemplativa también encontraremos la idea de la emoción del territorio, aunque, eso sí, sin una terminología que la defina. En este sentido, la Sierra de Tramuntana fue probablemente uno de los primeros puestos europeos visualizados como "paisaje" i debemos hacer que esto perdure.

 

En Miramar también aterrizó el Archiduque, un viajero en busca de la arcadia perdida de los románticos y del genius loci de la Tramuntana y como él, durante el XIX y principios del XX, aparecieron un buen número de viajeros que hicieron una promoción culta de la Isla, exaltando su paisaje.

 

Son la fuente de lo que terminaría siendo el turismo, un turismo que empezó con la relación afable de huésped y anfitrión, que elevaba a los dos.

 

En la Isla de Mallorca hay un número muy destacado de jardines históricos, a menudo lugares donde la producción agrícola se hermana con la valoración estética del lugar, como hemos explicado antes. 

 

Raixa, Sa Granja, Alfàbia, Canet, Superna, Berga, etc. son lugares de la Serra de Tramuntana que demuestran que la cultura del paisaje ha estado presente con fuerza.

 

Pero, el paisaje también es propio de la poesía y la novela costumbrista y de las escuelas de pintura paisajística. Son muchos los residentes ilustrados que han incidido en el paisaje, y no sólo pintores o poetas: Sert y Broner en Ibiza, Graves, Miró, Utzon, el finado premio nobel   Dausset, sollerense adoptivo, en su discurso de agradecimiento como Doctor Honoris Causa de la UIB, Miquel Barceló, en su discurso como galardonado con el Príncipe de Asturias ...

 

Como estos, muchos otros han incidido en el valor del paisaje. Uno de los principales activos y del patrimonio de las Islas.