Serra de Tramuntana
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Serra de Tramuntana

La Serra de Tramuntana, el legado del pasado

 

CATEGORÍAS: Cultura.

03.05.2017
 

Uno de los valores principales que justificaron la inclusión del paisaje de la Serra de Tramuntana dentro de la categoría de Patrimonio Mundial de la UNESCO fue el del intercambio de conocimientos y técnicas agrarias entre la cultura islámica y la cristiana que refleja su entorno.

Mallorca, situada a medio camino entre Europa y África, es el cruce de caminos culturales del Mediterráneo. La sucesiva sedimentación de cada una de estas culturas en forma de capas se ve también en la forma de ocupar el territorio y de aprovechar los recursos escasos y limitados que una isla como Mallorca ofrece.

En el momento de la ocupación islámica (el año 902 dC), Mallorca era un territorio prácticamente despoblado. Los llamados "años oscuros" entre la dominación romana y la islámica permitieron la recuperación del medio natural después de diferentes períodos en que hubo una gran presión antrópica sobre los recursos naturales de la isla, sobre todo en la época talayótica. 

Los conquistadores islámicos de Mayurqa plantean, de este modo, un modelo territorial importado de sus lugares de origen sin condicionantes previos. A Mayurqa se establece un modelo territorial basado en la creación de un núcleo urbano principal, como es Madina Mayurqa, y el establecimiento de territorios clánicos al resto de la isla en la que las diferentes tribus o clanes construyen, alrededor de sus alquerías y cobertizos, espacios de regadío fundamentados en la captación y transporte del agua mediante el uso de la técnica del qanat y la adecuación de bancales para el establecimiento de huertas.

Los trabajos de geógrafos, historiadores y arqueólogos como Guillem Rosselló Bordoy, Maria Antònia Carbonero, Miquel Barceló, Ricard Soto, Helena Kirchner, Magdalena Riera ... sobre los espacios irrigados de origen andalusí en Mallorca demuestran como la explotación agraria del territorio se realiza de forma planificada creando unidades de producción en torno a un sistema hidráulico bien diseñado para aprovechar al máximo el agua para el regadío y el movimiento de molinos.

De este modo, cada uno de los clanes era autosuficiente para producir sus propios alimentos y obtener, a cambio, el dinero para pagar los tributos exigidos en moneda. El territorio boscoso original, utilizado como pasto para la ganadería extensiva, fue salpicado pues con islas de regadío que producían una gran variedad de hortalizas que proveían a las familias y permitían obtener ingresos económicos.

En la Serra de Tramuntana, la zona de la isla en la que los manantiales y fuentes naturales son más importantes, estos espacios irrigados son especialmente interesantes. 

La ubicación de los puntos de captación de agua y el diseño posterior de las parcelas irrigadas es la que condiciona la ubicación de las alquerías y cobertizos, siempre por encima de las acequias para no perder parcelas irrigadas. Los valles y las laderas son trabajadas intensamente cerca de los puntos de captación, mediante bancales, para adaptar la topografía original al sistema hidráulico planificado.

La invasión cristiana en la Serra de Tramuntana

Posteriormente, el 31 de diciembre de 1229, las tropas de Jaume I conquistan Madina Mayurqa (la ciudad de Palma) y los musulmanes que pudieron huir se refugian en diferentes lugares de la Serra de Tramuntana, en los que resisten hasta el 1232.

Esta ocupación cristiana de la isla no supuso una ruptura estructural del modelo agrario islámico, si bien el modelo feudal impuso sus reglas -diferentes al modelo tribal islámico- a través de la expansión del cultivo del trigo y del olivo en bancales (debido a la especialización de la isla en estos productos para la exportación).

El valle de Almallutx, sumergido por el embalse del Gorg Blau, por ejemplo, fue uno de sus principales núcleos de asentamiento. Más de 800 años después, bajo las aguas, aún están los restos del entramado urbano que sus habitantes levantaron para resistir los ataques de las huestes cristianas. 

Piezas de cerámica ennegrecidas, techos de cañizo y arcilla derrumbadas o las puertas con llaves ... conservan las huellas de esta invasión.

"El Libro de los hechos" de Jaime I habla del valle de Almallutx como uno de los principales lugares de refugio y de resistencia de los musulmanes durante la conquista de Mallorca, según el arqueólogo Jaume Deyà, codirector de los trabajos que se empezaron a realizar en este yacimiento en 2011.

Según las crónicas, más de 40.000 personas huyeron de Palma para refugiarse en las montañas. para los historiadores, es difícil saber el número de habitantes que se establecen en este lugar, pero los restos apuntan a un grupo numeroso que construye una pequeña ciudad reutilizando todo lo anterior, como cuevas y santuarios.

Pero este yacimiento, no ha sido sólo un asentamiento musulmán del siglo XIII. Este paraje ha sido poblado de forma continuada desde aproximadamente el 2.000 aC hasta la actualidad. Es por ello que en la Sierra perduran las huellas de todas las épocas. 

Es una historia de Mallorca a pequeña escala que muestra perfectamente cómo el hombre se ha relacionado y ha explotado este territorio a lo largo del tiempo. Se trata de un paisaje cultural que da un gran valor a la sierra de Tramontana y es importante para la declaración de este espacio como Patrimonio de la Humanidad.

Y es que en los últimos últimos años, los investigadores han descubierto una necrópolis del calcolítico, restos y construcciones del período naviforme, tres cuevas funerarias y un poblado del periodo talayótico, restos de una villa romana y han localizado un lugar, de unos 500 metros cuadrados, que creen que se corresponde con la alquería primigenia, en la que vivía un grupo familiar.

El paisaje agrario y rural actual de la Serra de Tramuntana mantiene así la huella de diferentes pobladores, especialmente los islámicos, que supieron establecer un uso inteligente del agua para aprovechar al máximo el territorio. Así lo demuestra la enorme cantidad de elementos hidráulicos herederos de esta época que aún hoy constituyen el verdadero ADN del paisaje de Tramuntana.