Serra de Tramuntana
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Serra de Tramuntana

La Serra de Tramuntana pueblo a pueblo: Deià

 
 
11.10.2017
 

Para conocer Deià se debe hacer paseando por sus calles estrechas, trazados a partir de la edad media y durante la dominación musulmana. Un posible inicio puede ser desde el Ayuntamiento.

Este edificio no es el original ya que fue reformado en una segunda etapa constructiva, de la primera, tan sólo se conserva la estructura del edificio y las columnas renacentistas que sostenían "es porxo".

Fue el Archiduque Luís Salvador de Austria quien se las llevó al Mirador de sa Pedrissa, donde aún permanecen las cinco columnas. Hacia la derecha, subiendo por la calle "des porxo" encontramos el anfiteatro Joan Mas, construido en los años setenta del siglo veinte, dedicado al escritor deianenc. 

Siguiendo la subida por la calle del Puig hacia la iglesia de San Juan Bautista, estamos recorriendo, el original límite del pueblo de la zona noreste y las casas de la derecha son del siglo XX, donde antes era un campo de olivos.

 

Calles con historia

Y así es, como, llegando a la iglesia nos podemos dar por introducidos dentro del tejido urbano: casas de piedra de dos pisos con una habitación, la cocina y la despensa en la planta baja y, como no, un pequeño corral con huerto y vistas, las habitaciones en el primer piso, y al tercero, los porches. 

La Iglesia San Juan Bautista está situada arriba del Puig sobresaliendo sobre el resto de edificios. Es una construcción de una sola nave cubierta por una bóveda de medio cañón con planta cuadrada, con una torre de defensa a su lado. 

La primera noticia que se tiene de esta iglesia es de 1497, año en que está documentado un oratorio bajo la advocación de la Virgen del Rosario, si bien, durante el siglo XVIII fue reconstruida debido a los destrozos que provocó un incendio.

En su interior se encuentra el Museo Parroquial donde se conservan obras de arte religiosas y objetos devocionales. Destaca una talla de madera de San Sebastián, fechada en el siglo XIII, un Niño Jesús de Praga, una pila bautismal de época románica y el retablo barroco dedicado al patrón del pueblo. 

En frente de la iglesia, el monumento a William Waldren, arqueólogo estadounidense que encontró el Myotragus balearicus, especie extinguida que vivió hace unos 5.000 años y que es similar a la cabra actual, y asentamientos prehistóricos tanto en Valldemossa como Deià. 
 

En la parte de atrás de la iglesia, hay el Cementerio Municipal, uno de los lugares desde donde se puede disfrutar de hermosas panorámicas. Entre sus lápidas están las de algún personaje relevante que residió en Deià, como el escritor y poeta inglés Robert Graves.

Entrando al cementerio y hacia la derecha podemos contemplar la parte noreste del pueblo: al este y cruzando la carretera que viene de Palma vemos el lujoso Hotel La Residencia, que se extiende por las antiguas posesiones de Son Moragues, Son canals y parte de la aldea de Son Fony. Más al este hay la finca de Can Forcimany, de nobles italianos parientes de los Visconti y girando la vista hacia el oeste, justo abajo del cementerio, hay el barrio de "s'Escola Nova", con casas de construcción moderna que han ganado terreno en los campos de olivos. Por "s'Escola Nova" transcurre el camino de Son Boi que nos lleva a la Cala de Deià, donde aún permanecen un par de casetas de pescadores.

Desde el otro lado del cementerio se pueden apreciar las vistas de lo que es y fue Deià: el barrio de Es Clot. La calle que lo cruza sube desde sa Cala hasta el refugio de Son Boi. Pero antes de meternos en el casco urbano del pueblo, desde las vistas de esta parte del cementerio, hay que nombrar el Puig des Teix (al otro lado de la carretera del Archiduque) y que se reconoce porque su cima sobresale entre las demá. A sus pies estaba el molino de agua, actual hotel es Molí, y en medio, hay el Castillo des Moro, construcción anclada en la roca de época musulmana y desde donde se vigilaba la entrada de desconocidos invasores, así como Son Rul·lan, antigua finca donde se dice que hay pistas de los templarios en sus paredes y donde se encontraron ánforas de época romana.

Siguiendo el camino, desde la iglesia, uno puede bajar hacia la derecha por la calle Ramón Llull o por sa Costa de ses Monges (porque vivían ses monjas franciscanas,) y desembocar en sa Costa de en Topa. Bajando, llegamos a la calle des Clot donde lo primero que vemos son los restos del segundo molino, adaptado hoy a una vivienda.

Esta calle des Clot era antiguamente el curso del torrente des Racó. Sa Font Fresca, que se encuentra en la parte alta desde la calle des Clot, recoge el agua de sa Font des Racó, en el noreste y natural de montaña, y desemboca en el torrente con el mismo nombre.

Por otra parte, sureste, hay otra salida de agua, desde el Salto del Puig des Teix, y que desemboca en el Torrent des Salt. Estos dos torrentes se encuentran en el refugio de Can Boi y forman el torrente Mayor que llega hasta el mar por la Cala de Deià.

Hay que remarcar que sa Font Fresca durante las lluvias provoca desastres, no bastándole la salida del torrente, su agua corre por la calle del Clot. Siguiendo la ruta del transcurso del torrent des Racó, hacia la derecha, hay els "Llevadors des Siquió"  y, justo al lado y separados por un puente, Sa Bassa de can Bi.

Uno puede subir al Puig por este sendero que se abre por un puentecillo, por lo que se conoce como el camino de Can Pabo. Es Clot está formado por grupos de casas de piedra que salen de la misma roca, como si fueran casas colgadas. Cada pequeño núcleo de casas tiene callejones delimitados por márgenes que se hunden y aparecen siguiendo las formas geográficas del pueblo, por esta razón la calle des Clot está dentro de la Ruta de la Piedra en Seco, representada por el refugio excursionista de Can Boi.

Bajando la calle des Clot desembocamos al camino del Ribassos que baja a la Cala de Deià y donde encontramos "els llevadors des Clot", reformados porque todavía se utilizan. A su altura hay unas escaleras con un callejón, can Borino, que suben hacia la fuente Ufana ya en la carretera que viene de Palma y hacia Sóller, donde el Ayuntamiento ha acondicionado una rampa muy cómoda para los paseantes. 
 

Las Capelletes del Vía Crucis se encuentran arriba de las escaleras, llamadas "La costa de'n Topa", que parten de la calle del Clot y terminan en la calle del Porxo. La Vía Crucis son baldosas pintadas que siguen la vuelta al Puig hasta la Iglesia.  

Al otro lado de la carretera, hacia las montañas, hay el camino "des racó" que sube sa Font des Racó por unas escaleras bastante pronunciadas. Desde esta zona también se disfruta de unas maravillosas vistas, una panorámica hermosíssima a la hora del mediodía. Por el camino des Racó hay la aldea de Sa Vinya Vella y a la derecha, Can Forcimany, finca renacentista con escudo de 1618 que actualmente es propiedad del pintor mallorquín Joan Miralles.