Serra de Tramuntana
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Serra de Tramuntana

Los viñedos de la Serra ligados a sus bancales

 

CATEGORÍAS: Cultura.

22.06.2017
 

La presencia del vino en las Islas Baleares es una constante en su historia y su cultura. Según el historiador Pablo Marimon Ribas, la aparición del vino en Baleares se situará a partir del establecimiento de los fenicios en Ibiza en el siglo VII a. C.

Desde sus asientos en las Pitiusas, los colonos fenicios se encargaron de la distribución del vino en Mallorca y Menorca. 

Según Marimon Ribas, de todos modos, la implantación definitiva del vino como parte de la cultura mallorquina se produce a partir del año 123 a. C. con la conquista romana y el debilitamiento de la actividad comercial de Ebusus.

Los vinos de Mallorca disfrutaron el mundo romano de un elevado prestigio, como testimonia Plinio el Viejo en la obra Historia Natural, donde compara los vinos baleares con los mejores de Italia.

La producción de vino en Mallorca no se detiene con la presencia árabe y, de hecho, se mantiene de manera ininterrumpida hasta el siglo XIX. Los dos polos de producción principales fueron, y son todavía, Binissalem y Felanitx.

Sin embargo, la Serra de Tramuntana también ha tenido una abundante producción de vino desde hace siglos, recuperada recientemente gracias a la apuesta hecha en materia científica y técnica con el fin de recobrar variedades de viñas y uvas autóctonos y mejorar la calidad de la producción, así como la aparición de nuevas empresas que han invertido en la modernización del sector.

Las primeras cepas de malvasía en la Serra

  • Las primeras cepas de la variedad de la malvasía llegaron a la Serra hacia los siglos XV y XVI, seguramente procedentes de Italia

La plaga de la filoxera a partir de 1862 en Francia determinó que las décadas finales del siglo XIX fueran una época de importantes exportaciones de vinos mallorquines, que salían de los puertos de Palma y Alcudia.

En el año 1891 la aparición de la filoxera en Mallorca acabó con este próspero negocio. En la Serra de Tramuntana los efectos de la plaga se notó de una manera especial, hasta el punto de que llegaron a desaparecer variedades autóctonas de vino muy valoradas en su momento. El caso más emblemático es el de la malvasía.

Las primeras cepas de la variedad de la malvasía llegaron a la Sierra hacia los siglos XV y XVI, seguramente procedentes de Italia. Era una variedad muy valorada dentro y fuera de Mallorca.

Hay testimonios que hacen referencia al cultivo de la malvasía por parte del Archiduque Luis Salvador, así como del consumo que hacían las familias reales europeas, los palacios episcopales y la burguesía acomodada.

La filoxera, como ya se ha comentado, en provocó la desaparición. En 1995 sólo sobrevivía una cepa de malvasía.

Gracias a la iniciativa de la Administración ya la de unos particulares (la Cooperativa Malvasia de Banyalbufar) se ha podido recuperar la malvasía original mallorquina, de aroma fuerte y afrutado, como elemento patrimonial y de negocio.

La recuperación, iniciada en 1995, fue muy dificultosa y fue posible por la asociación de varios propietarios de pequeñas extensiones de viña que decidieron juntar sus producciones.

  • La modificación del paisaje ha sido una de las consecuencias patrimoniales más relevantes de la implantación de la viticultura

Otra empresa que ha sacado al mercado un vino de malvasía es la bodega Vinyes de Mortitx, que cultiva sus viñedos y elabora sus vinos en una parte de la antigua posesión de Mortitx, en el municipio de Escorca.

La plantación está situada a 400 metros sobre el nivel del mar, lo bastante singular -en España hay muy pocas viñas en esta altitud-, pero en un lugar protegido de forma natural por las montañas y abierto, al mismo tiempo, a la brisa marina.

Vinyes Mortitx elabora diversas variedades de vino blanco y negro, además de una variedad de malvasía obtenida a partir de cepas importados del extranjero.

La modificación del paisaje ha sido una de las consecuencias patrimoniales más relevantes de la implantación de la viticultura.

Un ejemplo carismático son los bancales típicos de la Serra de Tramuntana -utilizadas también para otros cultivos, como el olivo-, técnica implantada en la época de la dominación árabe, gracias a los cuales se pudo sembrar viña en zonas escarpadas de la Serra.

Estas bancales constituyen hoy en día uno de los rasgos paisajísticos más valorados y espectaculares del paisaje de la comarca.

En la actualidad hay 9 bodegas en la Serra de Tramuntana que hacen vino y lo comercializan, bien bajo la indicación geográfica Vino de la Tierra Serra de Tramuntana-Costa Nord o Vino de la Tierra de Mallorca.

 

Son la Bodega Ca'n Picó, (Banyalbufar); Bodegas Santa Catarina, (Andratx); Cooperativa de sa Malvasia (Banyalbufar); Bodega Tomeu Isern, (Estellencs); Vinyes de Alaró (Alaró); Viña Can Servera; Divinos (Selva); Can Vidalet (Pollença); Castillo Miquel (Alaró); Bodega Son Vives (Banyalbufar); y Vinyes de Mortitx (Escorca).

 

No todos cultivan malvasía, pero si hacen unos vinos que deleitan los paladares más exquisitos.