El patrimonio, la cultura, la economía y la naturaleza, nuestro atractivo turístico.

Fue la Serra de Tramuntana la que trajo los primeros turistas a Mallorca a principios del siglo XX. Una atracción forjada por pioneros como el Archiduque Luis Salvador de Austria, enamorado de la Costa Nord, donde adquirió varias fincas situadas entre Valldemossa y Deià.
 
El noble edificó miradores, todavía en pie, para que los viajeros pudieran contemplar la magnitud de esta parte del litoral, cuya belleza deslumbró a la propia emperatriz Sissi.
 
Hoy, los paisajes, pueblos y calas de la Serra constituyen un destino turístico de primer orden, y atraen a gentes de todo el mundo que encuentran en este enclave un rico patrimonio cultural, histórico y gastronómico.
 
He aquí una selección de rutas seleccionadas para descubrir la esencia de la Serra de Tramuntana. La comunicación entre localidades puede cubrirse en coche, transporte público o taxi. Y para disfrutar de las mejores vistas desde el mar, algunas empresas proponen trayectos en barco que llegan al islote de sa Dragonera o a la remota playa de sa Calobra.